7/2/2008 - El delantero abandona un partido con el filial por un doloroso golpe en el pie
Morientes fue atendido en la banda durante unos minutos. Sus gestos eran reflejo de la situación. Poco después trató de reincorporarse el juego, pero inmediatamente abandonó la sesión para trasladarse a la enfermería. Ante la persistencia del dolor y la sospecha de una lesión de importancia, se trasladó, acompañado por el doctor Miguel Frasquet, a la clínica Umivale para someterse a una serie de pruebas radiológicas que descartaron la ausencia de fractura o fisura.
Sin embargo, la expresión de Morientes delató su estado anímico. No hizo falta esperar a que se excusara de atender a los periodistas cuando abandonó las instalaciones de Paterna.
Morientes no estaba para chácharas. Mañana será otro día. Unas horas antes de recibir el golpe se le veía ilusionado, con ganas de reaparecer tras una ausencia que se prolongaba desde el 15 de diciembre, cuando en el partido con el Barça, en Mestalla, sufrió una rotura de fibras en el gemelo interno de la pierna izquierda.
Después de aquello, con el nuevo año, cuando estaba a punto de volver, un nuevo revés. Una contractura le devolvió a la enfermería. Se resintió de la lesión de la parte baja del gemelo que, los futbolistas que la han padecido, saben que es complicada de recuperar.
Morientes sabe que, aún estando recuperado, lo va a tener difícil en el Valencia. De poco le sirven las credenciales y, sobre todo, que en el ejercicio anterior se convirtiera en pieza clave, como pareja del ariete asturiano. Sus cifras han variado.